¿Qué nos dicen nuestros espacios públicos de nuestra sociedad?

Espacios analizados:
Iglesia Auditorio Cristiano “Jesús es El Señor”
Parque “MadreSelva”
Mercado Central de Santa Tecla

¿Qué nos dicen nuestros espacios públicos de nuestra sociedad?
Nos hablan de una sociedad fragmentada, en el que los espacios están apropiados por grupos (que pueden ser o no los dueños de los espacios físicos) y que cuya apropiación, sin duda, cierra la accesibilidad a otros grupos que intenta generar interacción.
Sin embargo, se reconocen espacios donde la interacción es más aceptada socialmente. Es decir, dónde la interacción se realiza, aún, cuando hay una apropiación de un grupo que ejerce el poder.
En el caso de la iglesia, la interacción de los subgrupos (como divisiones del grupo que ejerce el poder o la autoridad, y la apropiación) es la que convierte el espacio en público a un espacio privado, y que la interacción viene dada (ya sea en la admisión de nuevos sujetos a los subgrupos, o del grupo en general) por la relación de edad que pueda tener el nuevo elemento.
En el caso del parque, es un espacio más independizado de un grupo que se ha apropiado del espacio, y se convierte en un verdadero espacio público donde la interacción es casi nula, pues es un lugar destinado a la relajación, a la liberación, y se espera poca interferencia entre uno u otro individuo, a menos que, se haya visitado el lugar con un grupo (de 2 a más) o los individuos converjan de otros espacios en el mismo lugar.
En el caso de mercado, el espacio es totalmente invadido, debido que hay un grupo que mantiene el poder (los vendedores) cuyo espacio está delimitado por su 'puesto'. El que invade, puede ser de 2 tipos: el que compra y el otro vendedor. Este espacio es el que se comparte pero a la vez se apropia. La invasión viene dada con la aproximación.

¿Cómo nos hablaron los espacios públicos?
En todos los casos, vemos una razón de existir del lugar que caracteriza las actividades que se desarrollan dentro del mismo. En el caso de la iglesia, sin duda, la razón viene dada por el uso del espacio, además, de las 'ceremonias' que se realizan dentro del lugar, Influye la decoración, la colocación de elementos clave, como un púlpito y una especie de tarima o escenario. En el caso del parque, la distinción de encontrarse al aire libre, permite una completa liberación. Es decir, un nivel de tolerancia mayor, pero un nivel de 'soltura' que permite a los visitantes una mayor comodidad. Ni el ruido ni las interacciones son sobrellevadas de mala manera, sin embargo, todos los visitantes parecen sentirse cómodos y relajados. En el mercado, el ruido es la característica principal y la actividad comercial es su razón de ser. La exposición de las ventas es el elemento centra y al cual se le da el valor predominante. A pesar de estar al aire libre, la sensación de libertad es limitada por la cantidad de personas que asisten al lugar, pues funciona como lugar de convergencia destinado al intercambio.
Podemos decir que la iglesia representa la actividad religiosa y por lo tanto, el silencio y el respeto es el predominante. El parque representa la diversión y el entretenimiento, la relajación y el esparcimiento y por lo tanto la tolerancia al ruido y las actividades físicas son las predominantes. El mercado representa la actividad comercial, por lo tanto el ruido excesivo, el intercambio de bienes, la competencia, la compra-venta, es lo que predomina.

¿Qué dijeron de quienes ahí interactuan?
En todos los espacios, sin duda, los actores son los que definen las actividades. En la iglesia, los feligreses visitantes, son los que imponen las leyes y las respetan, aún cuando éstas sean tácitas y socialmente aceptables. Sin duda, ejercen la autoridad pero con un mayor nivel de flexibilidad.
En el parque, los visitantes, si bien no definen las actividades que tienen que realizarse, y tampoco imponen un reglamento, son los que marcan el espacio y lo delimitan. Las reglas, son cualquiera socialmente aceptada, y se dan por sentadas por conveniencia social, ya que la interacción es libre, y por lo tanto no hay un verdadero responsable. En el mercado, los actores sociales son los que definen la actividad, definen las reglas y además delimitan el espacio y otorgan responsabilidades. Es un ambiente más pesado y más aglomerado. Ya que la característica es el ruido, el respeto se pierde y por lo tanto se invaden los espacios personales y los colectivos. Aunque hay un reglamento básico de convivencia socialmente aceptado, no es 100% respetado y son los que residen (radican o son dueños) en el lugar, los que imponen lo que es o no aceptado, y por lo tanto el visitante debe adaptarse.

¿Cuáles son los principales problemas que encuentran de nuestros espacios públicos? ¿Retos?
Como problemas, cada espacio social presenta algunas barreras, y son estas las que convierten un espacio público en privado, o viceversa. En la iglesia, se colocan barreras sociales que marcan o imponen determinado uso del lugar y por lo tanto, cualquier actividad fuera de la previa establecida, es censurada. En el parque, la libertad, impone ciertos retos de aceptación social y alcanza nuevos niveles de tolerancia, que no son típicos, pero que se aceptan para poder convivir en el espacio. El mercado, sin duda, es el que más retos representa, pues, coloca barreras sociales, que a través de los gestos, el habla y las expresiones, delimitan los segmentos, obligando a los demás segmentos a someterse bajo las reglas establecidas, y por lo tanto, quien penetre el espacio tendrá que someterse a cualquier ley o regla que el lugar impoga, convirtiendo el espacio de dominio público, en un espacio de dominio único o privado, dónde se impone quien se adueña de él, para siempre, o por un momento.

¿Qué les deja esta experiencia?
Podemos ver ahora los espacios de interacción social, públicos o no, con ojos diferentes. En cuanto al análisis, podemos ser más críticos en cuanto a valoración de los elementos, y en cuanto a comunicación. Podemos decir que hemos logrado abstraer nuestras preconcepciones y analizar sin juzgar, cada espacio, tratando de obtener la mayor cantidad de información para poderla presentar de una forma objetiva. Además, hemos podido entender algunos comportamientos, que son socialmente aceptados, pero que no han sido establecidos en ningún código de conducta, más, que el que el lugar refiere. Así, cada espacio, está destinado a una actividad específica, y a la vez, este conlleva actitudes y comportamientos que definen o no, los niveles de interacción.
Hemos aprendido a valorar, sin juzgar, los espacios cotidianos, de una manera peculiar.

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